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Dreamhouse
2013
Seleccionado FAD de en intervenciones efímeras 2014

El festival temps de flors es un momento especial para la ciudad de Girona, no sólo por la aparición de flores y de colores por todos los rincones del casco antiguo, sino porqué es un momento idóneo para descubrir y disfrutar de las calles centenarias de la ciudad.

La intención de nuestra propuesta es crear un paisaje que envuelva al paseante. Sobre un vacío de la trama urbana del barrio judío que actualmente conecta dos calles, se dibuja una arquitectura de ensueño. Una casa para un coleccionista amante de las flores. Sólo unas líneas que dibujan una fachada y una cubierta de margaritas blancas que llenen el espacio de un juego de sombras.

El proyecto propone relacionar espacio y tiempo, arquitectura y memoria.

Para ello seleccionamos tres ventanas de algunos de nuestros espacios favoritos del barrio gótico de Barcelona, y redibujamos su trazado básico conectando de esta manera el sitio donde vivimos con Girona. A partir de estas tres ventanas componemos una fachada ficticia que a modo de espacio escénico rellena el vacío urbano que nos sirve de emplazamiento. La intención es que durante los días que dura el festival aparezca una nueva casa que dé la impresión que lleva allí toda la vida, formando parte del tejido histórico de la ciudad.

Esta estructura de fachada, hecha de tubo de acero de 3cm de diámetro pintado de blanco, acompaña otra estructura por su parte posterior que a su vez soporta una cubierta y dos fachadas laterales patronadas con tejido de foam e incrustaciones de margaritas blancas que acaban de completar el sueño de la casa.

La cubierta y las fachadas laterales recubren las paredes como si de medianeras se tratara, dejando oberturas para las ventanas vecinas incorporándolas así al propio diseño de la nueva casa. Durante el día, esta estructura y este tejido envuelven de olores provenientes de las margaritas y de sombras generadas por el patronado del tejido produciendo un espacio ligero y volátil, que contrasta con las duras piedras centenarias del barrio antiguo.

El resultado es un espacio que no sólo interpela a los sentidos sino que intenta poner en valor el espacio donde se encuentra.